La cuenta que casi nadie hace
La comisión se nota poco en cada reserva y mucho a final de año. Para verlo claro, multiplica:
reservas al año × precio medio × comisión = lo que pagas al año
Pongamos un alquiler de kayaks en la Costa Brava que trabaja de mayo a septiembre (es un ejemplo, no un cliente real):
| Reservas al año | 2.000 |
| Precio medio | 60 € |
| Comisión de la plataforma | 8 % (ejemplo) |
| Lo que paga en comisiones | 9.600 € al año |
Con 600 reservas al año y un precio medio de 35 €, al mismo 8 %, serían 1.680 €. Ya no es lo mismo.
Cada plataforma cobra de una manera distinta. Unas cobran un porcentaje de cada reserva, otras solo de los clientes nuevos, otras una cuota fija más un porcentaje, y algunas pasan la comisión al cliente como «gastos de gestión», que acaba pagando él (y viendo un precio más alto que el de tu mostrador). Busca en tu contrato o en tu última factura cuánto pagaste el año pasado. Esa es tu cifra, no la del ejemplo.
Cuándo compensa quedarte en la plataforma
La plataforma no es el enemigo. Hay casos en que es la mejor opción:
- Te trae clientes que no te encontrarían. Si la mayoría de tus reservas son de gente que te descubre en la plataforma (turistas que buscan «kayak Costa Brava» en una app, gente nueva en la zona que busca peluquería), estás pagando por publicidad. Y funciona.
- Tienes pocas reservas. Si la cuenta te sale en unos cientos de euros al año, un sistema propio no se va a pagar solo.
- Estás empezando. Mientras validas el negocio, no tiene sentido invertir en herramientas propias.
Hay plataformas que ya lo plantean así. Treatwell, por ejemplo, cobra un 25 % solo por la primera reserva de cada cliente nuevo que llega desde su marketplace, y nada por las reservas que repiten. Es decir: te cobra por traerte el cliente, no por gestionarlo.
Cuándo compensa tener tu propio sistema
Las señales de que estás pagando de más:
- La mayoría de tus clientes ya te conocían. Vuelven cada año, te buscan por tu nombre en Google o llegan por tu Instagram, y la plataforma solo les sirve para pagar. Esa comisión no te trae nada.
- La cuenta de arriba pasa de unos miles de euros. A partir de ahí, un sistema propio suele pagarse en una o dos temporadas.
- La plataforma no se adapta a cómo trabajas. Fianzas, turnos, material que se reparte entre reservas, descuentos para grupos, normas propias de cancelación… Si acabas apuntando cosas en una libreta al lado de la plataforma, algo falla.
- Quieres los datos de tus clientes. En muchas plataformas, el cliente es más suyo que tuyo: no puedes escribirle para la próxima temporada ni saber quién repite.
Una opción intermedia que funciona bien: seguir en la plataforma como escaparate para los clientes nuevos y llevar a los que repiten a tu propio sistema. Pagas comisión por lo que te aporta y no por lo demás.
Cuánto cuesta un sistema propio
Depende de lo que necesites. Como referencia, con nuestros precios (sin IVA):
| Qué | Creación | Mantenimiento |
|---|---|---|
| Web con reservas, pagos y dos idiomas | 2.400-3.500 € | unos 80 €/mes |
| App a medida (cuentas, panel de administración, correos) | 4.550-6.700 € | unos 150 €/mes |
Volviendo al ejemplo de los kayaks: 9.600 € al año en comisiones frente a una web con reservas de unos 3.000 € más unos 960 € al año de mantenimiento. El primer año ya sale a cuenta.
Una cosa que no desaparece: el cobro con tarjeta. Si los clientes pagan online, la pasarela de pago (Stripe, por ejemplo) cobra su parte: un 1,5 % + 0,25 € por pago con tarjeta europea estándar. Es bastante menos que la comisión de una plataforma, pero inclúyela en la cuenta.
Y es tuyo: sin permanencia, con el código y los datos de tus clientes. Si un día quieres cambiar de proveedor, te lo llevas.